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Aurora es la mensajera ashalanti. Aparece por primera y única vez en El profesor Layton y el legado de los ashalanti.

Apariencia Editar

Ella lleva un vestido rosa y morado. El pelo es rubio ceniza y lo tiene semirecogido en un moño.En la frente lleva una pequeña joya que brilla con un color azul cuando habla con los ashalanti.

Lleva medias lilas y zapatos morados como una parte del vestido.

Sus ojos son azules y profundos.

Perfil Editar

Ella es una muchacha dulce que se muestra muy sorprendida de lo distinto que es el mundo de los ashalanti a Londres.

Historia Editar

Pasado Editar

Los ashalanti eran una civilización extraordinaria. Un día, fabricaron unos robots a los que llamaron gólems. Aurora fue uno de esos gólems. Una vez, los gólems (excepto Aurora) se rebelaron y destruyeron el legado ashalanti. Para proteger a Aurora, la congelaron en hielo (los gólems pueden sobrevivir a temperaturas bajas).

Historia en El profesor Layton y el legado de los Ashalanti Editar

Layton, Emmy, Luke y Sycamor encuentran a una niña en hielo. Entonces, Layton divide el hielo en secciones de cuatro y el hielo se rompe. La niña (que es Aurora) despierta y no se acuerda de nada. Pero entonces unos hombres sospechosos secuestran a Aurora. Entonces, Layton y compañía persiguen la nave de esos hombres con la nave de Sycamor, el Bostonius. Entonces se conoce a Raymond. Una vez ahí, Layton y compañía disparan a la nave. Van por esa nave. Al llegar a la sala final, Aurora escapa. Entonces hay que buscarla. Cuando la encuentres, ya es protagonista y aparece siempre, a menudo recitando palabras ashalanti. Cuando llegan al Nido y consigue la llave del legado Aurora recuerda que es un gólem e intenta impedir que consigan el legado de los ashalanti. Entonces Sycamore se quitá la careta y resulta que era Descole disfrazado. Descole lleva a Aurora a Froenburg, pero alli es raptada por Targent. Al final todos descubren que el verdadero legado es la destruccion del mundo. Tras evitar esto Aurora se despide y muere, su misión había terminado, no sin antes manifestar su ilusión de reencararse como humana.